síntomas de la depresión

Depresión: primeros síntomas y prevención.

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¿Cuáles son los primeros indicios de Depresión?: Hay muchos factores que influyen en la tristeza o apatía emocional, y hay estudios que demuestran que las horas de luz influencian nuestro estado de ánimo. El origen de la depresión se encuentra en diferentes factores, ambientales y genéticos, y es imposible precisar con certeza la incidencia de cada uno de ellos en una persona determinada. 

Lamentablemente se trata de un trastorno cada vez más común, y en España ha aumentado considerablemente el diagnóstico de ésta patología en las últimas décadas.

 

Como sabéis no soy muy amiga de las "etiquetas", sin embargo el dato es preocupante, sobre todo por  estigma social que aún hoy implica.

Muchas personas siguen pensando que la depresión se debe a una falta de fuerza de voluntad , ven como débil a la persona que la padece y le achacan el no ser capaz de "ver las cosas de forma más positiva". Otras personas se niegan a reconocer que tienen un problema porque se sienten avergonzados de no ser capaces de salir adelante solos. Por esto, detectar los indicios de depresión en sus primeras fases es complicado, solemos ignorar las señales, sin embargo es importante tenerlas en cuenta para actuar cuanto antes y evitar que se intensifique este estado afectándonos de forma más profunda.

 

Si bien hay muchos factores implicados y el desarrollo puede ser diverso, algunos síntomas iniciales que se dan antes del desarrollo de un episodio depresivo y a los que habría que prestar atención son:

Síntomas tempranos de depresión:

- Pérdida del apetito

- Problemas en el sueño como despertares nocturnos o insomnio.

- Falta de concentración en las tareas cotidianas

- Cansancio y fatiga sin causa aparente

-Sensación de estar abrumados o sobresaturados, cuando las demandas objetivamente no han aumentado

 

 

Normalmente identificamos la depresión con la sensación de tristeza, la apatía y la pérdida de capacidad de disfrutar. Sin embargo, estos son los últimos síntomas en aparecer, cuando el trastorno ya está instaurado.

 

Existen diferentes distorsiones cognitivas en la depresión:

 

Las distorsiones cognitivas más comunes de la depresión se basan en los sentimientos deindefensión, desesperanza e incapacidad para solucionar los problemas. De hecho, aunque la depresión está catalogada como un trastorno del estado de ánimo, también afecta neurológicamente al funcionamiento de los lóbulos frontales, los cuales están vinculados al razonamiento y la conducta propositiva.

 

Estas distorsiones cognitivas nos conducen a comportamientos que agravan el problema:como no buscar ayuda por pensar que no puede hacerse nada (indefensión), dejar la medicación o la terapia, beber en exceso, abandonarnos o hacernos daño.

 

Las distorsiones cognitivas más comunes y dañinas vinculadas a la depresión son:

 

- Culpabilizarnos de nuestro estado: “Si tengo depresión, es mi culpa, no soy lo sufientemente fuerte”. En realidad, nadie quiere estar deprimido. La depresión no es un trastorno meramente psicológico sino que sienta sus raíces en la biología, nuestros antecedentes familiares e incluso en nuestros genes.La depresión no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad por lo que alimentar estas creencias solo sirve para sentirnos mal y culpabilizarnos. De esta forma, la depresión crea un círculo vicioso que la alimenta.

 

- Sensación de Indefensión: "No conseguiré que nada cambie por mucho que haga. Por lo que no merece la pena ni intentarlo" La persona deprimida piensa que no puede hacer nada, por lo que se sume en un bucle de desesperanza y reflexiones sombrías, que a menudo le conducen incluso a la idea de abandonarlo todo. Así, los pequeños actos cotidianos se convierten en un gran esfuerzo que le llevan a tirar la toalla.

 

- Creencia irracional de que este estado durará para siempre: “Siempre me voy a sentir así". La depresión puede llegar a ser un estado muy doloroso pero el hecho de que hoy nos sintamos mal no significa que ese sufrimiento vaya a ser permanente. En realidad, la mayoría de las personas que sufre depresión y buscan tratamiento logran mejorar en pocos meses. Sin embargo, sumirse en la desesperanza solo sirve para alimentar el cuadro depresivo.

 

- Sentirnos incapaces de encontrar soluciones: "No encuentro una manera de salir de esto". La depresión a menudo dificulta nuestra capacidad para resolver problemas, nos hace ver todo bajo una perspectiva gris, exagerando lo negativo, y nos encierra en un callejón sin salida. Sin embargo, no es más que una ilusión, la persona deprimida puede tener dificultades para encontrar la salida, pero puede pedir ayuda, y siempre hay algo que puede hacerse para salir de este estado.

 

 

Prevenir la depresión:

 

Evidentemente hay situaciones que escapan a nuestro control y que pueden afectarnos negativamente: pérdidas, situaciones de violencia o abuso, enfermedad o fatalidades...problemas o situaciones ante las que es normal sentir tristeza y/o dolor. Sin embargo si notamos que este estado se mantiene de forma muy prolongada en el tiempo y si se acompaña de una desesperanza y desencantamiento de la vida en general es una señal de alerta para pedir ayuda antes de que se haga crónico y sea más difícil superarlo.

 

Para poder prevenir la depresión, es posible fomentar factores ambientales y conductuales que nos protegen de su aparición, como por ejemplo:

 

- Evitar el estrés prolongado: El estrés es la respuesta normal del cuerpo ante una situación que resulta un desafío o amenaza, permitiendo a la persona adaptarse de mejor manera para enfrentar las dificultades. El cuerpo se pone en estado de alerta, se prepara para la lucha o la huída, por lo que se producen una serie de cambios fisiológicos. El estrés se convierte en dañino cuando se mantiene en el tiempo, quedando la persona vulnerable a distintas enfermedades, entre ellas, depresión.

 

- Fomentar un buen círculo social en el que nos sientamos apoyados: Sentir que se forma parte de un grupo, donde existen vínculos con otros, en el que se valora la opinión de quienes lo conforman y donde uno se siente valorado.

 

- Motivación y estímulos intelectuales:  Estar contento con el trabajo que se realiza, tener hobbies que nos estimulen, pasiones y estímulos intelectuales.

 

- Actividad Física: Hacer ejercicio estimula la secreción de endorfinas provocando una sensación de bienestar natural, regula nuestro sistema hormonal y nos aporta mayor energía. No sólo fomentamos nuestra salud física al hacer ejercicio sino que también influye en nuestro bienestar subjetivo y en nuestra autoestima fortaleciéndola.

 

- Buenos hábitos alimenticios y de descanso: horarios regulares, buenos hábitos de sueño y una alimentación saludable. Mens sana in corpore sano.

 

- Cuidado de la apariencia: Mantenernos atentos a cómo nos vemos, cuidarnos, sacarnos partido, asearnos, hace que nos sintamos más seguros y a gusto con nosotros mismos.

 

- Velar porque predominen actividades placenteras: Cada día deberíamos procurar hacer más actividades placenteras que displacenteras. ¿recordáis el ejercicio de las "cosas que nos suman y cosas que nos restan"?  Muchas veces nos toca realizar labores que no nos gustan o que nos producen tristeza, como por ejemplo, ir a ver a alguien cercano que está muy enfermo. Nuestra visita es importante, pero después sería beneficioso para nosotros realizar alguna actividad que nos ayude a  cambiar nuestro estado emocional, a compensar un poco el malestar. Puede ser algo tan simple como escuchar una música que nos levante el ánimo por ejemplo.

 

- Cuidar las relaciones con familiares y amigos: Cuidar los tiempos de ocio y de comunicación con amigos y familiares. Es importante reservar y fomentar momentos de calidad con los que queremos.

 

- Hacer algo nuevo: Buscar de forma voluntaria el salir de la rutina, procurarnos conscientemente nuevos estímulos nos ayuda a evita la monotonía. Es importante ser capaces de sorprendernos y descubrir cosas nuevas cada tanto.

 

- Fomentar la creatividad: El placer de crear algo que es producto de nuestra imaginación y esfuerzo es una actividad muy gratificante que nos protege de la depresión.

 

- Estar en contacto con la luz natural y la naturaleza: Salir a espacios verdes donde disminuye el ruido, el aire es más puro y el contacto con la naturaleza nos da un "respiro". Pasar un tiempo al aire libre y en contacto con la luz del sol es también muy beneficioso.

 

 

Estos son, entre otros factores, que podemos controlar y fomentar.

¿Se os ocurren algunos más?

 

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Paola

Psicóloga y Psicoterapeuta.
Directora de Psicología Estratégica