Que levante la mano quien quiera llegar al final de sus días sintiéndose satisfecho de la vida que ha llevado...

Vivir una vida plena, a poder ser larga. Disfrutarla, estar satisfechos de las elecciones que hemos tomado y de cómo hemos vivido. Es algo que todos querríamos. 

Sin embargo, si bien algunas personas llegan al final de sus días sintiéndose bien consigo mismas y habiendo disfrutado del camino recorrido…  Otras muchas no.

La enfermera que descubrió una verdad incómoda:

Bronnie Ware es una mujer australiana muy empática, a la que le gusta escuchar a los demás. 

Durante los años 90, Bronnie tuvo un trabajo en el que descubrió una verdad bastante terrible: era enfermera de cuidados paliativos acompañando a personas que estaban en los últimos días de su vida, bien por vejez o por alguna enfermedad terminal.

Lo que descubrió Bronnie, fue que muchas personas se arrepentían de las mismas cosas al final de sus días, y escribió un libro sobre ello. En concreto, de lo que más se arrepentían muchas personas a punto de morir, era de:

  • No haber tenido el coraje de vivir el tipo de vida que realmente querían, en lugar de hacer lo que otros esperaban de ellos.
  • Haber estado siempre “demasiado ocupados” con trabajo y responsabilidades del día a día, y haber disfrutado poco con sus familiares y amigos, no haber dedicado más tiempo a estar plenamente con quienes querían y a hacer las cosas que realmente les llenaban… 
  • No haber expresado más y mejor sus emociones y cultivado relaciones profundas con los demás.
  • Haberse acomodado en una vida en la que no eran felices, por no atreverse a asumir el riesgo de buscar algo mejor para ellos… haberse quedado en un trabajo que odiaban, en una relación de pareja que les hacía infeliz, etc.

En definitiva… muchas personas se arrepentían de no haber aprovechado mejor su vida.

Pero no te voy a hablar de arrepentimientos… sino de cómo hacen las personas que sí son capaces de construir y disfrutar de una vida plena…  y no tiene que ver tanto con las oportunidades que han tenido en su vida, o con tener todas sus necesidades cubiertas, sino con otras cosas..
 

La pesadilla recurrente de María

Recuerdo que María (nombre ficticio) llegó a mi consulta, hace ya unos cuantos años, muy abatida e insatisfecha con su vida… en nuestra primera charla apenas le salía la voz, ahogada por el llanto.  

María siempre fue muy inteligente, sensible, y con un gran sentido común. Trabajó de manera muy implicada su proceso terapéutico y en unos seis meses consiguió grandes cambios y mejoras en su vida: tomó decisiones muy importantes, con la incomodidad que eso conlleva. Se planteó nuevos objetivos vitales, más acordes con lo que ella realmente quería en su vida, y se dirigió hacia allí con valentía.

Después de algo más de un año, habiendo ya finalizado el trabajo en las sesiones, la situación de María había cambiado drásticamente:

  • Cortó por completo una relación tormentosa que la traía por el camino de la amargura, con un hombre (llamémosle Juan), que no acababa de comprometerse y que no le ofrecía lo que ella quería (pero que era como el perro del hortelano…) 
  • Empezó con un nuevo proyecto laboral, dentro de su mismo sector, pero dedicándose a otro ámbito diferente: pasó de un trabajo dentro de la investigación, donde se sentía muy frustrada, a un trabajo de divulgación: escribió un libro, comenzó a divulgar en medios de comunicación, en cursos, etc. Actualmente, se dedica 100% a la formación y la divulgación, le encanta escribir y dar clases.
  • Se mudó de ciudad.
  • Hizo nuevos amigos con intereses muy similares a los suyos.
  • Adoptó un perro al que quiere muchísimo.
En una de nuestras charlas de seguimiento, María me contó una pesadilla recurrente:

 

“A veces sueño que sigo como antes, que sigo en ese entorno tan estresante, haciendo en piloto automático algo que no me llena, viviendo en una ciudad que no me gusta… y atada a la relación “tóxica” con Juan… el sueño es angustiante, incluso lo veo en blanco y negro, y noto un nudo en el estómago…  Como si mi mente gritara ¡Nooo… otra vez aqui, nooo! … Entonces me doy cuenta de que estoy soñando, me doy cuenta de que esa ya no es mi vida, y siento un alivio enorme. Me despierto y veo a Tor (el perro) a mi lado, el sol entrando en la ventana.. y me invade una gratitud y una alegría inmensa..” 

María en ese tiempo había por fin tomado el timón de su vida, y ahora estaba viviendo plenamente el tipo de vida que quería vivir. Tenía problemas y dificultades, si, (como todo el mundo) pero estaba donde quería estar. El recuerdo de esos años anteriores en los que se encontró tan perdida y desconectada de sí misma se habían convertido solamente en un mal sueño.

Lamentablemente, para muchas personas no es así.  Hay gente que vive años y años, o incluso hasta el final de sus días en ese “mal sueño”… que van arrastrados por la corriente, por las circunstancias, en piloto automático: sin la sensación de llevar realmente el timón y la dirección de sus vidas.

Lo bueno es que podemos parar y aprender a tomar el timón de nuestra vida. Como hizo María.  

yo puedo echarte una mano con eso... por eso he creado este taller y lo he llamado:

Toma el timón de tu vida.

Un taller online que te puede ser muy útil si estás en alguna de estas situaciones:

 

  • Antes tenías muy claro quien eras, lo que querías, y hacia dónde querías dirigir tu vida… pero ahora te miras al espejo y ya no estás tan seguro.
  • Si estás atascado en días que parecen todos iguales, con la sensación de no avanzar a ningún sitio y una angustia que va creciendo en tu pecho debido a ello.
  • Si sientes que vas la mayor parte del tiempo “en piloto automático”, sin disfrutar del presente, haciendo muchas cosas pero sin una motivación o dirección clara.
  • Si te cuesta mucho tomar decisiones teniendo claro qué es lo que tú realmente quieres.
  • Si vas con prisa todo el rato, apagando fuegos, y con la sensación de estar nadando con todas tus fuerzas pero sin moverte del sitio. 
  • Sientes que no estás mal con la vida que llevas, pero tampoco bien del todo, y no sabes por qué ni qué hacer para estar mejor.
  • Vas probando mil cosas para ver si alguna es “lo tuyo”… pero es como ir dando palos de ciego, ninguna te encaja del todo y no sigues adelante con ninguna de ellas.
  •  Necesitas tomar decisiones de cambio importantes, pero no consigues clarificarte para dar el paso: reenfocar tu carrera, separarte, iniciar una relación, mudarte, hacer un cambio vital… 
  • Sientes que estás bloqueado, sabes lo que te gustaría hacer, pero no consigues ponerte en marcha.
  • Si no tienes ni idea de qué cosas son fundamentales para ti, de lo que te gusta y lo que va contigo… y vas haciendo simplemente lo que se supone que debes hacer y lo que los demás esperan que hagas… con la sensación de ir siendo arrastrado por las circunstancias y no tener las riendas de tu vida.
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