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Cómo afrontar el estrés en el trabajo: claves para conseguirlo

En un escenario ideal, nuestro trabajo debería ser una fuente de retos, de motivación, de aprendizaje constante y evolución profesional. ¡Debería! Pero la realidad es que no siempre es así. A veces, por determinadas circunstancias nos vemos sumergidos en ambientes laborales complejos, en los que la presión, las exigencias o las insatisfacciones nos dominan.

¿Te suena? Entonces, es fundamental que adquieras herramientas para afrontar el estrés en el trabajo.

En este sentido es importante que aclaremos un punto: las fuentes del estrés laboral pueden ser muchas. Desde trabajar en un puesto para el que no te preparaste, o en el cual no te sientes cómodo, hasta tener malas relaciones con tu entorno laboral o sentirte demasiado exigido.

Así que, para aprender a controlar el estrés, lo primero que haremos es tratar de identificar las causas. ¡Vamos a ello!

Causas del estrés laboral

¡Empecemos por el principio!

¿Qué es lo que te genera incomodidad, ansiedad o presión, vinculados a tus funciones laborales?

Veamos las causas más comunes:

  • El exceso de trabajo: Cuando nos sentimos sobresaturados, trabajamos demasiadas horas, vemos que nos pasa el día sin tener un solo minuto libre y cuando terminamos la jornada con mil cosas pendientes, sin duda le estamos abriendo las puertas al estrés laboral.

  • Las condiciones laborales: Trabajos en los que no se respetan nuestros horarios de descanso o días libres, en los que las condiciones físicas del lugar no son las adecuadas, o que no te permiten equilibrar tu vida laboral con tu vida personal.

  • Las relaciones interpersonales: Y sin duda que una de las primeras causas del estrés laboral son las malas relaciones laborales. Ya sea con tu jefe, con algún compañero o subordinado, los ambientes de hostilidad en los espacios de trabajo son grandes generadores de estrés.

Consejos para manejar el estrés laboral

Una vez que hemos podido identificar qué es lo que nos está generando estrés, ansiedad y frustración, es hora de entrar en materia.

¿Cómo afrontar el estrés en el trabajo de forma efectiva y asertiva?

Veamos los principales consejos.

  1. Identifica las causas

Tal como lo veíamos en el apartado anterior, determinar las causas de un problema es el escalón inicial hacia su solución. Lo primero que debes preguntarte es qué factores te están generando estrés.

¿Tienes demasiado trabajo? ¿Te la llevas mal con tu jefe? ¿No respetan tu tiempo de descanso? ¿Debes viajar dos horas cada día, solo para llegar a la oficina? Cuando sepas qué factores inciden en tu caso personal, habrás dado un primer paso hacia la solución

  1. Revisa tus metas

Otra de las grandes fuentes de estrés laboral son las expectativas no satisfechas. Quizás entraste en la empresa en un cargo de asistente, pensando en que en un par de años podrías estar coordinando el departamento. Y después de varios años has visto que tu avance ha sido mínimo.

Si te identificas con un escenario así, quizás es hora de hacer una revisión sobre tus metas, y cómo tu actual trabajo se alinea a ellas. Si quieres crecer y te das cuenta de que el lugar en el que estás ya te ha puesto un techo, es probable que sea hora de evaluar nuevas opciones de desarrollo profesional.

Por otro lado, no estaría de más, revisar también las metas puntuales, las que tienen que ver con tu trabajo del día a día. Párate a pensar si son objetivas. Muchas veces nos pasa que nos ponemos metas difíciles de alcanzar, ya sea porque no tenemos los recursos en el momento o por pretender lograr todo en tiempo récord. ¡No intentes ser Superman o Wonder Woman! Eres humano y hay que ser realistas.

  1. Aprende a poner límites

Un aspecto vital sobre cómo gestionar el estrés en el trabajo es aprender a poner límites. A veces estamos tan centrados en destacar y demostrar nuestras capacidades, o tan comprometidos con una causa, que no delimitamos nuestras funciones y el tiempo que nos demandan.

Es importante que, utilizando la comunicación asertiva, puedas poner límites a las cosas importantes para ti, como las responsabilidades en cada tarea o el respeto a los horarios de trabajo.

  1. La organización es clave

También es vital mencionar que el estrés laboral no siempre viene del exterior, sino también de nuestra propia gestión de las situaciones. En este sentido, un punto clave es aprender a organizarnos.

Quizás no se trata de un exceso de tareas, sino de la falta de organización al respecto. Crea tus propios métodos en los que puedas planificar, ejecutar y hacer seguimiento a tus tareas y proyectos, y apégate a ello. Si tienes visualización, control y seguimiento sobre lo que haces, será mucho más fácil avanzar.

  1. Dedica tiempo a cosas que te gustan

Y como habrás escuchado muchas veces, ¡No todo en la vida es trabajo! Obvio es que cuando encontramos algo que nos apasiona, lo disfrutamos y no solo lo hacemos por ganar un salario sino también por satisfacción personal.

Pero más allá de eso, nuestra mente necesita desconectar con las obligaciones y encontrar momentos de ocio y de disfrute. ¿Te gusta salir a correr por las mañanas? ¡Pues hazlo! ¿Siempre quisiste entrar en un taller literario? ¡Pues busca uno cuyo horario te vaya bien! Las actividades que realizamos por puro placer, contribuyen a equilibrar nuestras emociones y a fortalecer nuestra salud mental.

  1. Aprende a relajarte y descansar

Y la última clave sobre cómo manejar el estrés en el trabajo es aprender a relajarte en los momentos en que lo necesites, y también a descansar. Puedes probar con el mindfulness o la meditación. Te sorprendería saber cuánto bienestar puede aportarte realizar esta práctica tan solo diez minutos por día.

Y en el medio de tu jornada laboral, también debes acostumbrarte a tomar los descansos correspondientes. Tu tiempo para almorzar, para tomar un café en la tarde o simplemente despejarte y tomar un poco de aire. Lejos de ser una pérdida de tiempo, estos espacios fomentan tu productividad.

Conclusión

En definitiva, las claves para combatir el estrés en el trabajo parten de un profundo autoconocimiento. De que revises con honestidad cuál es tu realidad laboral actual, tus expectativas y los recursos que tienes en tu ámbito de acción para mejorarlas. Tu actitud será la llave para tu crecimiento profesional.

Autora: Daniela Quijada.

Artículo en colaboración con Currículum y Trabajo

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